jueves, 29 de mayo de 2008

EL EMISARIO SUBMARINO

Por Fundación Teodoro Bronzini
Mar del Plata es el séptimo centro urbano del país con la mayor afluencia turística en sus 39 Km. de costa y una población estable de 600.000 habitantes.

Siendo el turístico uno de los principales ejes de su economía, la contaminación del mar ocasiona daños económicos que se suman a los ambientales ya conocidos. Dado que los desechos cloacales que genera la ciudad, se vierten en el mar, la idea de construir un “Emisario Submarino” aparece como la solución ambiental al problema de la contaminación costera.

Ya en la década del 80, comenzaron a hacerse los primeros estudios para discriminar si la solución al problema de la disposición final de los residuos cloacales se orientaba a la mencionada alternativa o por si una planta de tratamiento podía ser más apropiada. Dadas las características del mar y la dimensión que había adquirido la ciudad, se optó por el emisario que aparecía como la opción más viable económicamente.

De esta forma, se plantea hacer una planta de pretratamiento que separe los sólidos de los líquidos, para luego llevar estos últimos mar adentro a través de un caño sumergido. Dicha planta, se realizó en la década del ‘80 quedando pendiente las otras etapas que se proponían para completar el tratamiento.

En la actualidad, la ciudad genera alrededor de 3 m3 por segundo de efluentes que son enviados a la planta de pretratamiento ubicada en la zona de Camet a través de cuatro cloacas Máximas.

Allí el líquido es “filtrado” haciéndolo pasar a través de una maya de acero inoxidable que retiene todos los sólidos superiores a los 0,5 milímetros. Esos sólidos retenidos (aproximadamente 25 toneladas por día) son estabilizados por un proceso anaeróbico y son utilizados posteriormente como enmienda orgánica para suelos.

Uno de los problemas con que nos encontramos en la actualidad, es que las cribas que se utilizan para la separación de los sólidos, están al borde de su capacidad operativa. El alto porcentaje de grasas que llega en el afluente no es compatible con el tipo de cribas que tiene hoy instaladas la planta de pretratamiento, por lo que se impone junto a la construcción del emisario, el cambio a cribas de tipo autolimpiante que serían más apropiadas para el caso.

La construcción de la obra del emisario submarino se licitó en el año 1999. En aquella oportunidad se la estimó en U$S 30.000.000. Aquella contratación fue el gran fracaso de la ciudad y de su clase política, que con todas las herramientas técnicas y financieras a su disposición, no pudieron concretar el proyecto, acarreando pérdidas millonarias al municipio.

Entre los errores cometidos, en aquella ocasión, junto a la licitación de la obra, se incluyó también la tecnología de construcción. Gracias a ello, en el año 2001 cuando la contratista abandonó la obra, la misma no pudo ser concluida por las otras empresas oferentes que habían propuesto tecnologías diferentes.

Además de este tremendo desacierto en la gestión pública, se cometieron otros errores por los cuales se le permitió a la contratista cambiar el plan de obras y de provisión de materiales en función de sus intereses. Fue así que en lugar de realizarla por tramos, como estaba prevista, se autorizó primero a realizar las tares en tierra y la provisión de los caños que se utilizarían posteriormente. Entre tanto, el municipio iba pagando los cerificados de obra, alcanzando un monto de U$D 10.000.000, es decir, un tercio del valor total cuando aún se estaba en la etapa preliminar de construcción.

Poco después, el municipio llegó a un acuerdo con la empresa contratista para rescindir el contrato de común acuerdo, con lo que se recuperaron los depósitos de garantía ($2.500.000) junto con los caños que la contratista había comprado y que quedaron para Obras Sanitarias. Vale decir que esos caños de cemento, no serán utilizados en la nueva licitación que se está tramitando hoy, porque las nuevas tecnologías los han superado y hoy se utilizan caños de polietileno.

Esto, que le significó cuantiosas pérdidas para la ciudad, debe ser internalizado como experiencia para evitar un nuevo fracaso. Hoy se está llevando a cabo un nuevo proceso de licitación y en esta ocasión se está realizado sobre un proyecto base, configurado por el estado y al cual se deberán ajustar todos los oferentes.

Ese proyecto base contempla completar la ejecución de un emisario submarino de 3.283,95 metros de longitud total seguido de un difusor de 526 metros de longitud mínima, con un trazado perpendicular a la costa, completando una longitud total de 3803.95m, frente a la planta de pretratamiento existente. El material utilizado es polietileno de alta densidad (PEAD) cuya unión entre tubos será por termofusión por tramos.

Ahora queda que la ciudad y sus actores, tomen la responsabilidad de monitorear la ejecución de la obra, en los términos y condiciones que el estado exige en los pliegos, y haciendo valer los derechos de los contribuyentes.

La participación del municipio en este seguimiento y la socialización de la información en cada una de las etapas que se vayan cumpliendo, servirán para que la ciudadanía pueda cuidar sus intereses haciendo cumplir el mandato que delega en sus autoridades.

En estos días se abrieron los primeros sobres de la nueva licitación. Pudo saberse, que sobre el presupuesto oficial que era de $113.000.000, las tres oferentes han planteado montos superiores a los 130 millones.

Los diferentes actores políticos y sociales de la ciudad, fijando posición y evaluando cada etapa del proyecto, son el componente necesario para el éxito de esta empresa colectiva.

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