miércoles, 13 de agosto de 2008

UN TRIUNFO DE TODOS

Por Augusto Taglioni

El triunfo alcanzado por el compañero Evo Morales en la patria hermana de Bolivia no es solo una simple victoria electoral, sino que es el comienzo de un gran proceso de cambio marcado por la unión de los pueblos, la revolución social y cultural.

A pesar de los intentos de la derecha separatista en dividir al pueblo boliviano por mera defensa de intereses económicos y aliada el imperialismo estadounidense que pretenden lograr en Bolivia una sucursal de lo realizado en Oriente con Israel, el poder del soberano eligió la continuidad del proceso de cambio. No obstante tres integrantes de la denominada medialuna opositora a Evo fueron ratificados como prefectos de los estados de Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando

El voto popular fue de un 62 por ciento ratificando así, con ocho puntos más que en las elecciones del 2005 al líder boliviano que al conocer los resultados manifestó desde el Palacio del Quemado y dijo que “Pese a las provocaciones que hubo en la campaña, debo confesar que estoy sorprendido por el sentimiento patriótico en una jornada de paz”. También llamó a la unidad y al diálogo.

De esta manera el proceso revolucionario que el compañero Evo mantiene en Bolivia seguirá a paso firme implementando nacionalizaciones y la vigencia plena de la nueva constitución que permitirá al pueblo hermano continuar con la construcción de una unificación de los pueblos.

La continuidad del MAS (Movimiento Al Socialismo) en el gobierno boliviano permitirá llevar a cabo una serie de cambios que fortalecerán la democracia participativa, un Estado unitario social de derecho plurinacional y comunitario, respetando los pueblos originarios y los movimientos sociales, con la participación de los mismos en asambleas deliberativas en decisiones de estado, en el respeto a la equidad, igualdad y por sobre todas las cosas empezar y culminar un proceso de descolonización que lleve al país hermano a su segunda independencia, la verdadera independencia de los pueblos.

Es el momento de América Latina y el trayecto será largo y tendido. La derecha adroctinada bajo el comando de Estados Unidos seguirán boicoteando todos los cambios que hoy se están dando no sólo en Bolivia sino también en Venezuela, Ecuador y Nicaragua.
Es el momento de apoyar la revolución que los pueblos latinoamericanos realizan en contra del imperialismo sectario e individualista.
Hay que entender que esta victoria es de todos

ARRIBA LATINOAMERICA
POR LA UNION DE LOS PUEBLOS HERMANOS EN AMERICA DEL SUR
TODOS SOMOS BOLIVIA

1 comentario:

Anónimo dijo...

Los “nacionales y populares" le abren el camino a la derecha

El mismo día que la derecha de las zonas ricas de Bolivia ocupó el aeropuerto de Tarija para impedir un acto oficial junto a Chávez y Cristina Kirchner, el gobierno de Evo Morales ordenó la
represión a los mineros de Huanuni que cortaban rutas en una protesta de la Central obrera Boliviana. Hernán Montero Claros de 22 años y Roberto Cáceres Fábrica, de 25, fueron los asesinados por luchar contra el sistema de jubilaciones heredado del neoliberalismo.


Mientras se reprime salvajemente a quienes fueron protagonistas en la rebelión del 2003 que dio por tierra con los gobiernos neoliberales y puso en la agenda nacional la necesidad de la renacionalización de los hidrocarburos, Evo Morales busca conciliar con la reacción que quiere
“autonomía” para evitar todo control del Estado sobre la renta gasífera y petrolera. Esto es lo que fortalece a la derecha. Es indispensable la independencia política de la clase trabajadora y el
pueblo pobre frente a los “nacionales y populares” que, como acabamos de ver en Argentina con los Kirchner, -bajo el modelo del dólar alto, los bajos salarios y su alianza con los Grobocopatel cobijaron el surgimiento de la derecha sojera.

Las “revoluciones pacíficas” y el avance de las derechas


“Los que le cierran el camino a las revoluciones pacíficas le abren el camino a las revoluciones violentas”, dijo el presidente de Venezuela Hugo Chávez en el Sheraton Hotel de Buenos Aires. Chávez llama “revoluciones pacíficas” al intento de los gobiernos posneoliberales de Venezuela, Bolivia y Argentina en arbitrar desde el Estado en el reparto de las rentas petroleras, gasíferas
y agraria. Habría que aclarar que en al caso de Bolivia y Argentina, son gobiernos que asumieron para desviar las acciones de masas, no pacíficas, que fueron las que realmente derrocaron a los neoliberales De la Rúa, Sánchez Losada y sucesores. Pero la agenda de esos levantamientos, como la demandas de la renacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, no ha sido resuelta. No
la llevó adelante el gobierno de Evo Morales, y, por ende, levantó la cabeza la reacción que exige “autonomía” de los estados regionales más ricos y la “devolución de los recursos del impuesto directo a los hidrocarburos”.

Ante cada embate de la derecha los gobiernos de Evo Morales y Chávez, trataron de establecer pactos de conciliación. En Argentina, los que venían a traer una “nueva política” se apoyaron en
los gobernadores y el viejo aparato del PJ que ahora “se le dieron vuelta” en la disputa por la renta agraria. El lema de Chávez, que el venezolano usa para amenazar con el “peligro de una revolución violenta” desde abajo a los sectores reaccionarios si estos se niegan a pactar y convivir en paz, debería reformularse. Desde el punto de vista de los intereses de los explotados: el engaño de las “revoluciones pacíficas” adormecen a los trabajadores y el pueblo ante la violencia de la derecha.

enclaverojamdp.blogspot.com