jueves, 2 de agosto de 2007

FILETEROS, HORA CERO

Solos, sin casi ningún apoyo, y sí con muchas presiones, con muchas contras, los trabajadores pseudocooperativizados del puerto sacaron adelante un conflicto que ellos no iniciaron.
El compromiso a re establecer la relación de dependencia mediante la registración laboral encuadrada en el Convenio de 1975, en un plazo de entre 60 y 100 días, en una negociación conjunta, y percibiendo mientras tanto un garantizado de 800 pesos, es el logro que alcanzaron tras 25 días de exigencia, sacrificio y sufrimientos, justo a las doce de la noche, en el inicio de este 2 de agosto.
Y deben por ello sentirse orgullosos. Porque mientras la CGT solo avaló un paro de dos horas, y el SOIP se sintió satisfecho con una propuesta tramposa e insuficiente, los representantes de casi 20 cooperativas se expusieron en los cortes del puerto, que fueron determinantes para el resultado final. Porque tuvieron que enfrentar a varias corporaciones de carneros sectoriales, que los acusaron de atentar contra el trabajo de los demás, entre los que se escondían los intereses patronales. Porque las centrales obreras solo se movieron cuando estas bases las superaron en el planteo y la resistencia, en algún caso acompañaron, y en otro nunca estuvieron ala altura de estas circunstancias. Porque la interdependencia entre algunos medios de comunicación se notó al borrar, tergiversar y minimizar el conflicto. Y porque con todo eso, buena parte de la comunidad no pudo comprender el grado de razón, y de derecho de los trabajadores para ir hasta el final, ejercer su derecho a la huelga, y usar su fuerza para hacerse sentir de tal manera, que no quedara alternativa más que hacer cumplir con algo cercano a lo que les corresponde.
En este conflicto no se demandaron cuestiones exageradas, es más, hubo varias concesiones por parte de los trabajadores hasta la contrapropuesta final exigida la tarde del 1 de agosto.
“Ahora empieza otra gran parte de esta historia. Tenemos que firmar todos los papeles, para hacer legal el acuerdo, cada uno en su lugar de trabajo. Y mañana nos ponemos a disposición para empezar a trabajar. Tenemos que escuchar la radio para ver nuestro horario de ingreso. Y eso sí, vamos a seguir muy de cerca todo lo que pase en estos 60 días, y si es necesario, queda claro que vamos a volver a hacer lo que haga falta”, sintetizó Mónica, con la alegría contenida por la desconfianza que generan años de traiciones.
“Ahora, más seguro que nunca que ninguna de esta empresas me va a llamar a trabajar, pero valió la pena”, agregó Ricardo Muñoz, un histórico luchador de estas causas, marcado y marginado justamente por esa condición.
Es un éxito de los trabajadores. Y una demostración de que ya no se los puede llevar por delante sin consecuencias. Que eso quede claro a la hora en que se cumpla el plazo para enterrar esta parte de la historia que tanto los ha perjudicado, para enriquecer a varios empresarios y políticos.
Y una mención para tanta ausencia: el intendente Katz no debería salir indemne solo por haberse borrado.

Audio Ricardo Muñoz




Audio Mónica Coria


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