jueves, 8 de enero de 2009

SON SOLO PUTAS, IDIOTA.

Por Martin Segura

El jefe de la Departamental de policía chicaneo al periodista que buscaba una información para engordar un día flaco de noticias. “No se si te voy a dar la información que me pedís, de última ustedes publican lo que les da la gana… nadie me llamó para pedir datos del mayor operativo contra el negocio de la prostitución de los últimos años en esta ciudad”.

El “jefe” sonrió sobrador y antes de que el periodista pudiera desembolsar una pregunta, lo derivó a la oficina de prensa.
Una semana antes del inicio de la temporada, un operativo, levantado de la noche a la mañana, terminó con 30 prostíbulos clausurados en Mar del Plata.

Algunos medios capitalinos y agencias locales tomaron, en sus páginas digitales, la novedad: 80 personas fueron detenidas en 39 allanamientos. Indudablemente se trataba de un golpe a un negocio que en nuestra ciudad se ha cobrado vidas y que factura millones no solo desde la oferta sexual, sino en la trata de personas y la comercialización de drogas. Todo quedó en las pocas líneas escritas por una agencia oficial y levantada por algunos diarios. Nada más. No hubo desarrollos posteriores, profundización e investigación del hecho. La departamental local tampoco se ocupó, como lo hace generalmente, de convocar a los periodistas “amigos” para acompañarlos en el operativo, no se llamó a una conferencia de prensa, (curiosamente el jefe de la Departamental sigue enojado con la prensa local por la escasa repercusión de un hecho que jamás difundió y sigue sin aportar información alguna). El poder político local, en la ciudad en donde desaparecieron y fueron asesinadas, años atrás, mas de una treintena de trabajadoras sexuales, tampoco dijo nada.

La investigación judicial, a cargo del juez federal, Rodolfo Pradas, por presunta infracción a la ley contra la trata de blancas, se realizó en torno a avisos publicados en diarios locales en los que se ofrecía servicios sexuales a cambio de dinero. El diario La Capital cuenta con un rubro es sus clasificados, el 41, que difunde con desfachatez la oferta sexual paga de los privados.

Hacia mediados de los 90, cuando Mar del Plata era sacudida con el asesinato y la desaparición de trabajadoras sexuales y un detective francés salía por televisión advirtiéndole al asesino serial que estaba acorralado, un nuevo entramado en el negocio de la prostitución se ponía en juego, más allá de la bizarra imagen de película de clase B.

Los asesinatos y desapariciones ponían fin, a sangre y miedo, al trabajo independiente de las prostitutas, la trabajadora que hacia esquina, por el más redituable y manejable negocio de los privados. En el medio, como tímidamente se supo, se pusieron en marcha zonas liberadas para la muerte y el negocio, la policía colaboró en plantar la teoría del loco de la ruta, un asesino que descuartizaba y tiraba partes de sus victimas a la vera de las rutas de la ciudad Feliz.

Los poderes político y judicial acompañaron, desde un convencimiento casi religioso, la teoría, con tal de que los nombres de algunos de sus integrantes que aparecían en la agenda olvidada de una de las trabajadoras sexuales desaparecidas no se divulgaran y los medios tradicionales se frotaban las manos y regaban sus policiales de amarillismo, difundían un identik del desequilibrado asesino e inauguraba un nuevo rubro en los clasificados que les traería ganancias asombrosas.

Una nueva estructura que vincula a la policía, parte del poder político y judicial y los medios de comunicación se ponían de acuerdo para recibir los beneficios del nuevo eje del negocio de la prostitución: los privados.

Este entramado impune es el que explica por qué tamaño operativo murió en el silencio de radio, por qué un jefe de la Departamental de policía se permite chicanear a un colega, que no fue informado, ni convocado por una conferencia de prensa. Por qué nadie se preguntó cuales son los medios de comunicación que la investigación judicial se fundamentó, que publican la oferta de servicios sexuales a cambio de dinero. Si es legal que un medio se beneficie económicamente con la difusión de la oferta sexual, la trata de blancas y el negocio de las drogas. ¿No sería suficiente esta cuestión para que un juez cite a un cristiano cualquiera a declarar o como imputado en los hechos?

Hace cerca de un año y medio, FM de la Azotea, realizó una investigación (poner en buscador de la Agencia: “UNA IMPORTANTE FUENTE DE INGRESOS DE CAPITAL”) en donde se comprobó que el rubro 41 es negociado, en persona, por los encargados de comercialización del diario centenario de la ciudad. Pingüe negocio que deja la friolera de cerca de 200 mil pesos mensuales en las arcas del empresario que decide lo que es blanco y lo que es negro en esta ciudad. Si, si, el mismo que se ufana ser el padre del gobernador de la provincia, y en cuyo hotel se aloja la pareja presidencial cuando de anuncios en la Feliz se trata. Entender el entramado del negocio de la prostitución en la ciudad, comparada por especialistas con la ciudad de Juárez en México (máximo centro de la trata de blancas en el continente), es imposible sin tener en cuenta a este actor. Con ese mismo criterio debería investigarse el accionar de sectores de las fuerzas de seguridad, o los poderes políticos y judicial implicados en zonas liberadas, súper operativos desinflados y silenciados rápidamente, montajes de una película clase B que terminan explicando por qué muchos de los privados cerrados durante “el mayor operativo contra el negocio de la prostitución de los últimos años en esta ciudad”, han vuelto a operar en estos lucrativos días de temporada, donde la oferta sexual se quintuplica.

En la memoria quedan las esforzadas y vacías marchas convocadas por el CAMM (Centro de Apoyo a la Mujer Maltratada), las denuncias del Sindicato de Meretrices y la apatía de los marplatenses ante tanta muerte hacia mediados de los 90. “Son putas”, dijo alguno. Y no de una telenovela de Facundo Arana.

No hay comentarios: