viernes, 13 de febrero de 2009

TERCERA SEMANA INTERNACIONAL DE SOLIDARIDAD CON EUSKAL HERRIA


La solidaridad internacionalista con Euskal Herria no nació ayer. El apoyo desde diversos lugares y pueblos del mundo a la lucha de las mujeres y hombres de la Izquierda Independentista Vasca por la consecución de una Euskal Herria independiente y socialista viene de lejos. Casi tanto como la nueva génesis de esta última etapa que, después de siglos de lucha en otras coordenadas históricas frente a los Estados español y francés, comenzara en pleno franquismo en la década de los sesenta.

¿Cómo olvidarnos de la oleada de manifestaciones de 1969-1970, solidarias, populares y universitarias, en el Estado español y en toda Europa, que arrastraron a los gobiernos de Austria, Suecia, Noruega, Alemania Federal, Italia, Francia, Bélgica, etc., a protestar ante el dictador Franco por las nueve peticiones de muerte y 752 años de cárcel a militantes de ETA? ¿Cómo podríamos olvidar esa gran victoria de la solidaridad internacional y de la lucha de Euskal Herria contra el Juicio de Burgos?

Otro ejemplo de solidaridad fueron las movilizaciones por salvar la vida de Txiki y Otaegi, por impedir que fueran fusilados en septiembre de 1975. Detenciones de intelectuales franceses en Madrid y su posterior expulsión del Estado español, protestas solidarias por toda Europa dirigidas por sindicatos y organizaciones solidarias. Clarificante aquel odio desbocado contra la dictadura franquista y la solidaridad a favor de los dos últimos militantes vascos, junto a tres españoles, fusilados por el dictador. Embajadas e intereses españoles fueron seriamente dañados en toda Europa, Lisboa, Estocolmo, La Haya, Bruselas, Roma y hasta en Manhattan.

No podemos olvidar las Jornadas Internacionales Contra la Central Nuclear de Lemoiz del verano de 1981, cuando personas que luchaban contra la energía nuclear de todos los rincones del continente confluyeron en Algorta, respondiendo al llamamiento de los Comités Antinucleares Vascos. Nos enseñaron las connivencias de las nucleares con la industria armamentista, con el desarrollo capitalista, además de ayudarnos a crear una inmensa ola popular que enterró ese monstruo de imposición y locura capitalista que era Lemoiz.

Qué doloroso fue aquel agosto del 94 en el Hospital Filtro de Montevideo, la Huelga General en contra de la extradición de tres vascos para ponerlos en manos de torturadores españoles, los cientos de personas heridas, dos personas asesinadas en el cerco solidario humano, Morroni y Facal, los perros, gases, palos y sables utilizados contra la INMENSA solidaridad con Euskal Herria. Qué adentro llevamos aquel "Lacalle fascista, vos sos el terrorista".

Y los Comités de Solidaridad con Euskal Herria y las plataformas de Amigas y amigos de Euskal Herria recientemente organizadas, demostrando y reconfirmando que el ansia de una Euskal Herria libre y socialista no camina sola, sino que está muy bien acompañada.
Son nuestros mejores altavoces, sus denuncias de las torturas, de las ilegalizaciones, de la cerrazón a una lógica democrática… También son una de nuestras necesidades.

Los Estados español y francés se han unido para acabar con el pueblo vasco como sea, utilizando la represión a fondo contra cualquier movimiento u organización que represente algún sector del pueblo vasco. No se cortan para cambiar las leyes, los códigos penales, cualquier cosa les va bien para mantener el máximo de años posible a los presos y presas políticas vascas en la cárcel, cualquier cosa les vale para encarcelar a la juventud, a las personas que luchan por una Euskal Herria libre.

El porqué de la sinrazón ya lo sabemos, por boca del colectivo encarcelado en el macrosumario 18/98: "Para hacer imposible la democracia vasca, la que posibilitará la creación de un Estado vasco si es que así lo decide la mayoría en Euskal Herria. A eso, a la independencia, es a lo que le tienen pánico. A la posibilidad de que la igualdad, el respeto y la solidaridad sustituyan la imposición, la negación y la guerra que son los principios que guían las relaciones entre los pueblos presos en los Estados español y francés".

Y nuestro objetivo también está claro, como ya dijera Juan Paredes Manot "Txiki", un día antes de ser fusilado: "No debemos olvidar nuestro objetivo: la creación de un Estado Socialista Vasco, objetivo por el cual han caído y han dado la vida muchos militantes revolucionarios, entonces se habrá cumplido nuestro objetivo y podréis construir una sociedad nueva, sin clases, donde no exista la explotación del hombre por el hombre".
Para conseguir estos objetivos necesitamos la solidaridad internacional, necesitamos avanzar juntos con todas aquellas personas que comprendan nuestra ansia de libertad y que quieran acompañarnos en nuestro camino.

Esperamos que esta semana sea un nuevo encuentro en la lucha, un nuevo avance de la solidaridad internacionalista.

DEMOCRACIA Y AUTODETERMINACIÓN PARA EUSKAL HERRIA

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